martes, 26 de marzo de 2013

Historia Clínica para Visión Baja I



Objetivos de la consulta: El paciente espera del clínico especialista en visión baja, comprensión, consejo, explicación de su patología  y básicamente la optimización de su visión.  En muchas ocasiones la expectativa va más allá de nuestras posibilidades.  De ahí la importancia de la actitud acertiva del clínico. Tenemos que ser veraces, honestos, cálidos y humanos.  Seguramente el paciente aceptará más este tipo de actitud que la falsa esperanza, la conmiseración  y hasta la lástima.

Observación: Desde el momento en el que un paciente con visión baja entra al consultorio, nosotros podemos empezar a darnos cuenta de cuál es el estado de su visión y cómo es su desempeño funcional. 
¿Entra tomado del brazo del acompañante? ¿Localiza fácilmente el asiento? ¿Establece contacto visual con nosotros? ¿Cómo lo conduce el familiar? ¿Cómo lo trata el familiar? ¿Utiliza su visión para buscar nuestra mano en el momento en el que le saludamos? etc.

Forma de iniciar la relación con el paciente: Es muy común que se cometa el error de dirigirse hacia el acompañante, especialmente cuando no existe un contacto visual con el paciente.  Es fundamental que nos dirijamos al paciente, si no nos ve, digamos su nombre y hagamos las preguntas dirigidas a él. Es el inicio de una relación interpersonal, con respeto, en la que le consideramos como una persona.  Si el paciente presenta una visión baja profunda y no puede localizar el asiento, tomemos su mano con la nuestra y hagamos que toque el asiento y el respaldo y permitámosle sentarse por sí mismo.  De esta forma también le estamos mostrando a los familiares la manera respetuosa de tratar a una persona ciega o de visión baja profunda, sin moverlo, jalarlo, empujarlo, como si fuera una cosa.  Recordemos siempre que tenemos ante nosotros a una persona que seguramente acude con miedo, ansiedad, que ha tenido pérdidas importantes y que seguramente su autoestima ha sido muy dañada.
Es conveniente explicar que el motivo de nuestra consulta es comprender cómo ve y el tratar de que la visión que se conserva se utilice de la manera óptima, con el fin de obtener la mayor autosuficiencia posible.
Es muy común que el iniciar el interrogatorio, sea el familiar el que conteste. No lo permita. Haga hincapié en que el interesado sea el que responda a las preguntas y después, confirme algunos datos con el familiar.

Ficha de identificación: Amén de la necesidad de recabar la información general del paciente, en ella debemos de incluir cuidadosamente escolaridad, tipo de trabajo.  Es muy importante conocer el requerimiento de visión al que pueda estar sujeto debido al estudio o al trabajo, así como saber si el impedimento visual le ha obligado a abandonar este tipo de ocupaciones.

Antecedentes heredo-familiares: En el caso que nos ocupa, es importante el conocer padecimientos oftalmológicos en familiares, especialmente en el caso de glaucoma, retinosis pigmentaria, y todas aquellas con carácter hereditario. En esta sección pueden ser consignados los datos de consanguineidad en los antecesores.

Antecedentes personales patológicos:

A)    Diabetes: tiempo de evolución, forma de control, cifra de última glicemia y         fecha de la misma.
B)   Hipertensión arterial: tiempo de evolución, forma de control, última cifra de        tensión arterial y fecha de la misma.
C)   Medicamentos.
D)   Alergias, cirugías, etc.
E)   Tabaquismo, alcoholismo, drogadicción, etc.

Padecimiento actual: Demos un momento de tribuna libre al paciente y después empecemos con preguntas dirigidas.

-Es importante conocer el diagnóstico que se haya hecho, el tratamiento (quirúrgico o medicamentoso), uso de lentes, uso de lupas (las lupas de mano son las más socorridas, generalmente sin prescripción).

- Se valorará si la visión es fluctuante y cómo se encuentra en el momento de la consulta.

- Se preguntará sobre forma de vida (solo o con familia), ya que el grado de autosuficiencia  a lograr será diferente según el caso.

- Se preguntará acerca del trabajo, actividades de tipo recreativo, sociales que acostumbra o acostumbraba realizar.

A continuación se establecen una serie de preguntas cortas y cerradas para valorar “para lo que la visión que conserva es útil o no”.
La forma de hacer estas preguntas es “¿su visión es suficiente para…..? y habrá bloques de preguntas sobre desplazamiento autónomo, sobre actividades de autosuficiencia personal (higiene, comida, arreglo, etc.) y de visión cercana.
Es importante el decir la forma que se indica anteriormente, ya que es muy común que si la pregunta se realiza de otra forma, como “¿puede salir solo?”... el paciente nos conteste algo que no tiene que ver con la función visual y nos diga, por ejemplo: “no, porque me duelen las piernas”.  En este caso, la pregunta adecuada es: “¿su visión es suficiente para salir solo a lugares cercanos?”.
También le preguntaremos acerca de la molestia a la luz y la preferencia por días soleados o nublados, el uso de lentes oscuros.  Esto es importante, ya que muchos de nuestros pacientes con visión baja cursan con deslumbramiento, que les ocasiona mayor disminución de la visión y en estos casos tendríamos que prescribir algún tipo de filtro.

Se pregunta sobre la necesidad de realizar otro tipo de actividades con requerimiento visual, como uso de computadora, de partituras, pizarrón, etc.
Es recomendable preguntar al paciente en este momento de la consulta: “Si pudiéramos mejorar su visión, ¿para qué actividades le gustaría mejorarla?”. La mayoría de los pacientes, especialmente los de edad avanzada, buscan la posibilidad de la lectura, sin embargo, nos hemos encontrado con algunos que requieren actividades diferentes, como jugar bingo, pintar cerámica, tallar madera, etc.  Es importante, pues así buscaremos alguna estrategia que le permita realizar la actividad que desee.
Se anexa una forma de historia clínica con las preguntas a las que nos referimos.

En esta parte de la valoración del paciente con visión baja es útil preguntarle si acostumbra usar algún tipo de ayuda óptica, generalmente nos referimos a ello como: ¿le han recetado algún lente especial, o usa alguna lupa? Es común que la familia o las amistades les hayan proveído de lupas, especialmente de mano y muchas veces  el paciente refiere que no le son útiles. Debemos de revisar el poder, el estado y la forma de empleo de las mismas.


lunes, 25 de marzo de 2013

Historia Clínica de la visión baja II


Valoración Funcional de la Visión



La visión funcional de cada persona no es únicamente la cifra de agudeza visual, sino el poder entender cómo ve esa persona en especial.  Me gusta decirles a mis pacientes en este momento de la consulta que trataremos de entender, tanto el médico, como los familiares y el mismo paciente, cómo es que éste ve.



1)    Valoración de Agudeza Visual:


Como la definición lo establece, la agudeza visual es la “percepción de formas expresada en cifras”, de tal manera que tendremos dos variables: Una de ellas será la distancia a la que se efectúa la prueba y la otra, el tamaño de la prueba.

De hecho, la agudeza visual es la medición de la capacidad de resolución del ojo o dicho de otra manera, la habilidad del ojo para leer las letras de la cartilla, para lo cual se requiere de cierto nivel de capacidad  de resolución.  Al hablar de una agudeza visual de 20/20 se está expresando la visión del mínimo ángulo de resolución (MAR) de 1’de arco; en tanto que el 20/200 asume un MAR de 10 minutos de arco.  De esta manera, la inversa de la fracción de agudeza de Snellen, da el mínimo ángulo de resolución (MAR).  Un modo de especificar la agudeza puede ser escribiendo el MAR. El sistema log MAR de la notación de agudeza usa el logaritmo de este MAR. 


Existen diversas formas de expresión de la agudeza visual:


a)    En forma de fracción o quebrado, en donde el numerador indica la distancia a la que se efectúa la prueba, ya sea en pies (ej. 20/200) o en metros (ej. 6/60). El denominador, indica el optotipo de menor tamaño que el paciente pude ver, esto es  el “minimun visibile”, según Snellen.  Lo especificó en términos de ángulo visual, utilizando la distancia a la que un trazo de un símbolo subtendido es de 1’ de arco (5’ para una letra completa).  Esto significa que una persona puede ver a 20 pies  o 6 m de distancia, lo que una persona con visión normal puede ver a 200 pies o 60 metros.


b)    )  En forma de decimales, cifra que es el cociente del numerador por el denominador  (ej. 20/200= 0.1), lo que es igual al 10% de visión. 
 

En el manejo de visión baja se emplea comúnmente la expresión en forma de fracción, ya que es más cómodo y permite trabajar con equivalentes, por ejemplo: 10/200 es equivalente a 20/400, al multiplicar tanto el numerador como el denominador por el mismo factor, siendo 2, en este ejemplo.

La forma de decimales es útil con fines de investigación y para reportar la mejoría en la agudeza visual, ya que para un paciente mejorar de un centésimo a un décimo de visión implica un 100% de mejora.



Objetivos de la evaluación de la Agudeza Visual:


a)    Información basal del estado de la visión.

b)    Seguimiento y control de la patología.

c)    Criterio de elección de ayudas ópticas, electrónicas o tipo de rehabilitación a sugerir.

d)    Documentación de cifras de agudeza visual para fines legales.

e)    Permite al paciente la oportunidad de apreciar la visión que conserva.


   Cartillas empleadas para la valoración de agudeza visual lejana



1.-  Cartilla de Snellen.  Es el tipo utilizado más comúnmente en la oftalmología general, no es la cartilla ideal para la valoración de la visión de un paciente con visión baja, ya que el optotipo de mayor tamaño es el de 200, lo cual puede resultar muy frustrarte para el paciente con menor visión.  Sin embargo, en caso de no contar con una carilla especial, puede utilizarse la se Snellen, modificando la distancia de evaluación, iniciando desde un pie de distancia hasta alcanzar la mayor distancia a la que el paciente pueda obtener la visión del mínimo visible.  Se registrará en el numerador la distancia en la que se realizó la prueba y en el denominador el menor optotipo visto.  (ej:  4/200, que sería equivalente a una AV de 20/1000).


2.- Cartilla ETDRS (Early Treatment Diabetic Retinopaty).  Esta cartilla es ideal para la exploración de la visión en pacientes con visión baja, por las siguientes razones:

a) Mantiene un consistente número de letras por renglón, conservando una separación logarítmica entre las letras de los renglones, tanto en sentido horizontal como vertical.  Este hecho es lo que le confiere a la cartilla una configuración triangular característica.


b) Conserva una progresión logarítmica utilizando el mínimo ángulo de resolución (MAR) entre los renglones.  Los optotipos de cada línea son de 0.1 de unidad logarítmica  o 25% mayores que la línea precedente, lo cual brinda una mayor precisión y consistencia en la interpretación de los resultados.


c) Puede ser usada a distancias de 4, 2 y 1 m.   Al tener una escala de conversión al equivalente de Snellen, la medición obtenida a 2 m equivaldrá a 10 pies de distancia en el equivalente de Snellen, y la obtenida a 4 m equivaldrá a 20 pies y cuando se explora a 1 m, será equivalente a 5 pies de distancia.  Es importante tener cuidado, pues la primera columna de lado izquierdo indica el tamaño de la letra en la notación en metros en tanto que la segunda columna numérica  indica el equivalente de Snellen, no la distancia en pies. 



Conversión al Equivalente de Snellen:


Distancia de exploración                        Numerador                              Ejemplo

                 4 metros                                    20                                          20/200

                 2 metros                                    10                                          10/200

                 1 metro                                        5                                            5/200


La cartilla está diseñada para usarse con agudezas en sistema métrico y así debe de ser usada.  Cuando la cartilla es usada a 2 metros de distancia de la prueba, es muy fácilmente convertible al equivalente de Snellen.  Únicamente se debe de añadir un cero tanto al numerador como al denominador de la fracción métrica. Ej. 2/32 en la fracción métrica, equivale a 20/320 en Snellen (pies).  La prueba tomada a 2 m de distancia proporciona un rango mas apropiado para los pacientes con visión baja.  Es muy recomendable utilizar esta cartilla a 2 m para pacientes con visión baja y a 4 m para pacientes con visión normal.

d) Al ser montada esta cartilla en un atril movible, con un gabinete con retro-iluminación, proporciona flexibilidad en el manejo de la distancia y asegura una iluminación constante. 






3.-  Cartilla de Feinbloom (Disings for Vision).  Costa de un block con optotipos numéricos de tamaño variado, que permiten mediar agudezas visuales desde 1/700 a 20/20.

 Dicha prueba puede ser empleada a cualquier distancia.  Se recomienda iniciar a un pie de distancia e ir alejándose del paciente, aumentando así la distancia de la prueba al mismo tiempo que se va disminuyendo el tamaño del optotipo. Este hecho es motivador para el paciente con visión baja, lo contrario de lo que sucede si se inicia la exploración a 20 pies de distancia y con el optotipo de 200, lo cual se hace habitualmente en la consulta general.


 
En mi experiencia esta cartilla ayuda a localizar, de una manera absolutamente subjetiva, el sitio del escotoma, al perder consistentemente los números localizados en sitios semejantes. Por ejemplo, si una persona pierde la visión de los optotipos superiores, pero sí puede ver los inferiores, y al provocar una fijación excéntrica, elevando la cabeza, puede ya localizarlos, sospecharemos la existencia de un escotoma suprior, a confirmar mediante una campimetría.



Como desventajas de esta cartilla tenemos el que la progresión del tamaño de los optotipos no es logarítmica y tampoco mantiene el mismo números de figuras por plana, ya que en las primeras se explora solamente una, después tres y finalmente hasta 6 por renglón, con lo que se puede presentar una interacción del contorno y ocasionar una aparente agudeza visual menor que la que en realidad existe. 


Recomendamos tener mucha atención con los pacientes con reducción de campo visual periférico, pues al mostrar el optotipo mayor  (700) a una distancia corta, pudiera no verse completamente, sino tan solo una parte de la figura no siendo significativa y el paciente reportarlo como que no ve.
El modelo en forma de block de la cartilla de Feinbloom permite que sea portátil, pudiendo realizarse valoraciones de agudeza visual en pacientes hospitalizados o en domicilio, lo cual puede ser común en el tipo de personas que atendemos. 


4.- Cartillas para valoración de agudeza visual en niños.  Debido a la extensión y características especiales, se hablará de ellas en el capítulo especial.


 

domingo, 24 de marzo de 2013

Historia clínica de la visión baja III


“Lo que no se vale”

1.-  Uso de proyector:   Es importante aclarar que únicamente hemos mencionado diversos tipos de cartillas y no proyectores, ya que en la exploración de un paciente con visión baja nunca utilizamos este tipo de instrumentos, ya que no nos permite modificar la distancia de la prueba, disminuye el contraste y se modifica la valoración de la agudeza visual debido al factor de deslumbramiento que pueda o no existir dependiendo de la iluminación ambiental.

2.-  “Cuenta dedos”: Es fundamental el poder cuantificar la agudeza visual, por lo que la anotación tan común de “cuenta dedos a x distancia” no nos es suficiente, ya que conlleva muchas variables, tales como diferente tamaño de los dedos de los exploradores, tanto de longitud como de ancho; diferente coloración de la piel, contraste variado y poco controlable entre la mano y el fondo.  De tal manera que en muchos casos hemos encontrado que en una persona a la que se había registrado una visión de: “cuenta dedos a 50 cm” por ejemplo, podemos cuantificar una visión hasta de 3 o 4 pies sobre 200.

3.- Dejar de cuantificar la visión porque “aparentemente” la persona no ve.  ¡Nunca hay que dejar de intentarlo, se lleva uno muchas sorpresas! Y esto es válido también para personas con daño cerebral y en las que aparentemente no se puede establecer comunicación, como en aquellos con secuelas de accidentes vasculares cerebrales y afasias, disfasia, trastorno cognitivo. En estos casos, el uso de la cartilla de Feimbloom me ha sido de gran utilidad, ya que los pacientes con trastornos de lenguaje pueden expresar el número del optotipo que se explora, con los dedos o balbucear el número.  Recuerdo a una paciente con disfasia que la única palabra que pronunciaba era “aretricias” (ignoro qué quería decir) y al ir señalando los opotipos de Feimblom ella iba expresando los números con sus dedos y diciendo la palabra “aretricias”.  ¡Pudimos cuantificar la agudeza visual! Tenía una visión baja moderada y con una pequeña corrección para visión cercana ella fue capaz de tener asimismo una terapia de rehabilitación de tipo cognitivo. 

Cuando el paciente no logra ver ningún opotipo,  entonces sí podemos registrar movimiento de manos, percepción y proyección de luz y color, percepción y proyección de luz, percepción sin proyección o no percepción de luz, según sea el caso. 

Me he encontrado con la pregunta ¿si el paciente puede o no percibir la luz es lo mismo?  

¡No! Para la persona es una gran diferencia, ya que el poder percibir la luz le permite saber si es día o noche, conservar su ritmo circadiano, poder orientarse con la luz, saber dónde está la puerta, etc. De tal manera que nos interesa mucho poder determinar estas diferencias, pues de ellas dependerá el comprender cabalmente el estado de la persona y determinar el tipo de rehabilitación que le será sugerida. 

2)    Visión Cercana


Ya que una de las principales quejas de los pacientes con visión baja es la dificultad para la lectura, y en los niños, es la fuente del aprendizaje,  la valoración de la visión cercana es fundamental en este tipo de exploración.  Debemos de cuantificar la visión cercana en todos los pacientes, sin importar si son présbitas o no.
Las cartillas de Snellen o Jaeger que usamos comúnmente en la consulta oftalmológica general no las empleamos con las pacientes con visión baja ya que puede resultarle muy frustrante el no poder leer “ni las letras más grandes”, sino que empleamos cartillas especiales que se describen a continuación.
Cartillas para visión cercana:
Las hay de letras separas, de palabras, de números, con texto continuo para adultos y con texto continuo para niños.

1.- Cartilla para visión cercana ETDRS.  Es la sección inferior de la cartilla para lejos, conservando las mismas características y ventajas.  Tiene como antecedente la cartilla de Ferris-Bailey diseñada en 1980, empleando ya letras aisladas de grado de dificultad semejante, el mismo número de letras en cada renglón y conservando una progresión logarítmica del tamaño de las letras, así como la separación entre ellas tanto en el sentido horizontal como en el vertical. En la década de los 80 se introdujo la cartilla ETDRS de letras aisladas con acotaciones laterales en las que se especifica el tamaño de la letra, así como la agudeza visual si le cartilla es usada a 40 o 20 cm y la adición aconsejada para mejorar la visión cercana. Está diseñada para ser usada con una adición de +2.50  a una distancia de  40 cm.
La cartilla de Lithhouse para visión cercana, que ha sido modificada y mejorada en dos ocasiones es la que usamos regularmente. Está basada en la ETDS y cuenta con una columna en el lado izquierdo con el tamaño de la letra, en anotación M.





2.- Cartillas con números.  Como la diseñada por el Dr. August Colenbrander, o la  de la Lighthouse. Es útil cuando nuestro paciente es contador, por ejemplo. La lectura de los números necesita de mayor precisión que la de las letras, ya que aún no viendo perfectamente una letra, es posible inferir la palabra y no así los números. 


3.-  Cartillas con palabras sueltas. Como la cartilla de Jugo (es la primera de las palabras) de la Lighthouse, en la cual la progresión del tamaño del impreso de las palabras sigue un incremento logMAR (logaritmo del mínimo ángulo de resolución), sin embargo no usa un espaciamiento proporcional entre las palabras ni entre los renglones. La agudeza visual cercana puede ser inferior a la obtenida con la de letras aisladas ETDRS, debido al incremento de la interacción entre las letras de cada palabra. Puede ser usada a cualquier distancia, pero el equivalente Snellen que contiene está calculado para 40 cm.

4.- Cartillas con texto continuo. Con ellas se explora tanto el mínimo de resolución visual así como la habilidad para la lectura. Hay textos para niños y para adultos. En español se cuenta con traducciones de Lighthouse, que debemos decirlo, tienen algunos errores ortográficos, los cuales en ocasiones dificultan la lectura o bien, si el paciente puede identificarlos nos indica que realmente está viendo todas las letras de la palabra y no únicamente infiriendo lo escrito. Actualmente contamos con una caritilla de texto continuo originalmente diseñada en español, con el mismo número de letras en cada renglón y siguiendo las reglas de la progresión logMAR, que ha sido diseñada por el Opt. Iván Camacho.
Es importante hacer notar que todas estas cartillas están diseñadas e impresas en un contraste máximo (negro sobre blanco) el cual no se encuentra en muchos textos de uso cotidiano, como en el periódico.




Método

a) Forma “Libre”: Acostumbro realizar la valoración de la visión cercana con las lentes que el paciente suele utilizar, a la distancia que le es habitual, con la cartilla para visión cercana de Lighthouse, tipo ETDRS. De esta manera cuantifico la visión, anotando la distancia a la que se hizo la prueba. Hay que recordar revisar las lentes que usa el paciente, tanto la graduación como el estado de las mismas lentes, si están sucias, rayadas, colocadas en forma anormal en el armazón.
Si el paciente me refiere sentirse con mayor comodidad leyendo –o intentando hacerlo- sin lentes correctoras, lo valoro de esta forma, esto es de gran importancia especialmente en los pacientes miopes. Entonces, se les permite la aproximación que ellos deseen, registrando la medición de la letra más pequeña que pudo leer asimismo la distancia a la que lo hizo.  Por ejemplo: VC OD 20/100  sin corrección a 10 cm.  Esto me es de muy útil pues me ayuda a valorar la capacidad de aproximación del paciente, así como a inferir una probable miopía.
También es importante observar y registrar el movimiento de cabeza, la posición de la cartilla, la respuesta a la iluminación y en general la actitud del paciente en relación a la lectura.

b) Valoración con ADD +2.50.  Por supuesto, si estamos hablando de adición, será necesario realizar previamente un cuidadoso estudio de refracción, del cual, por fines didácticos detallaremos más adelante, pero en este momento mencionaré lo relacionado a la valoración de la visión cercana con una adición de +2.50, como indica la cartilla ETDRS para visión cercana.
En el armazón de pruebas se coloca una ADD de +2.50 y se pide al paciente que lea la letra de menor tamaño visible a una distancia de 40 o de 20 cm. Se registra la visión cercana y la distancia a la que se realizó. 
Nunca se debe de explorar la visión cercana a través del foroptero, sino con un armazón y lentes de prueba. Me gusta comentarle al paciente, en el momento en que le coloco dicho armazón con la corrección, que es una prueba, que aún no es la prescripción, pues en ocasiones experimentan cierta  decepción al no lograr ver mejor que lo que logran habitualmente y pueden interpretarlo como un mal pronóstico para su corrección visual. Recordemos que estamos frente a una persona que seguramente ya ha visitado a muchos médicos, que ha recibido múltiples opiniones negativas y que está pasando por una etapa de cambio muchas veces asociada a depresión.

c) En todos los casos –con lentes que usa el paciente, sin ellos, con ADD de +2.50, etc- se valora la visión cercana obtenida con cada ojo por separado y después con ambos ojos. Con ello podemos localizar si el mejor ojo es el dominante o no, lo cual se irá comprobando a medida que continuemos con la evaluación funcional de la visión.


d) Iluminación.  Es preferible utilizar la iluminación ambiental regular y una iluminación especial, de luz incandescente sobre la cartilla, cuidando que no ocasione deslumbramientos. Es aconsejable que esta lámpara tenga un reóstato para así poder graduar la intensidad luminosa de acuerdo a la preferencia del paciente. Es ideal el poder registrar dicho nivel con un fotómetro. Aunque recordemos que el paciente con visión baja puede en ocasiones requerir de mayor intensidad de iluminación y en otros momentos presentar deslumbramiento y malestar con una iluminación semejante.



sábado, 23 de marzo de 2013

Historia Clínica de la Visión Baja IV

“Lo que no se vale”

1.-  Valorar la visión cercana a través del foroptero.
2.-  Hacer comentarios desmotivantes en relación a la visión.

3)  Prueba  de Amsler

Esta prueba la realizamos especialmente cuando el paciente presenta -o sospechamos-  una  maculopatía, ya que con dicha rejilla se valoran los 10° centrales del campo visual.  Asimismo es útil en aquellos pacientes con un campo con una gran reducción periférica.
La prueba consiste en dibujo de un cuadrado que mide 10 cm por lado, con 20 cuadros en su interior, de 5 mm por lado. El centro de dicho cuadriculado está marcado con un punto o con el entrecruzamiento de líneas diagonales. Existen varios diseños de la rejilla de Amsler, siendo los más empleados el de impreso negro sobre fondo blanco, impreso blanco sobre fondo negro y cuadriculado con líneas diagonales que se intersectan en el centro. Cada cuadro pequeño equivale a un grado, de tal manera que con esta prueba se cubren 20° de la retina de polo posterior.
Aunque prueba con la rejilla de Amsler no fue diseñada específicamente para emplearse en la exploración de pacientes con visión baja, su empleo, a través del tiempo ha mostrado su validez para conocer:

1.- Escotoma
a) Localización
b) Tamaño
c) Densidad

2.- Fijación excéntrica espontánea
3.- Desplazamiento del escotoma con prismas, en la recolocación de imagen retiniana.
4.- Determinación del ojo dominante.

Método
a) Generalmente le comento al paciente que continúo explorando su visión para poder entender cuánto y cómo ve. Coloco un armazón de prueba con la corrección de visión lejana más la adición correspondiente a la edad de la persona. Siempre insito en que es una prueba, no una prescripción. La cartilla de Amsler puede ser sostenida por el médico que explora o bien por el mismo paciente. A mi me gusta hacerlo de la última manera.
b) Le explico que está viendo un cuadro grande con cuadritos en su interior y un punto blanco (o negro si usamos la cartilla de contraste inverso) en el centro.
En el caso que no pueda localizar el punto central, utilizo la cartilla con las diagonales y pido que dirija la mirada hacia donde crea que se cruzan las líneas. Ocluyo el ojo izquierdo y le pido trate de ver el punto central y sin mover sus ojos, me diga si puede ver todos los cuadros o si hay algunos que se le borran o se le distorsionan. Les comento que quiero conocer dónde y de qué tamaño es la mancha que él ve. La siguiente pregunta es si la zona del escotoma tapa parcial o completamente las líneas de los cuadros, lo cual nos indicará un escotoma total o relativo.
El paciente puede señalar la zona afectada o registrarla con un lápiz.
c) Se repite el mismo procedimiento con el ojo derecho ocluido.
d) Nuevamente se realiza con ambos ojos. Esto es con el fin de localizar si el ojo
que presenta mejor visión es el dominante o no. Pongamos por ejemplo que el paciente presenta un escotoma relativo con el OD y con el OI un escotoma total, pero con ambos ojos, lo predominante es el escotoma relativo, significa que el ojo dominante es el derecho y que es el que está en mejor estado. En caso contrario, cuando al ver con ambos ojos el escotoma es prácticamente total, el dominante es el ojo izquierdo, que es el de peor visión. Esto nos hará pensar en ocluir el ojo dominante, ya que está disminuyendo la visión y empobreciendo el pronóstico para el desempeño en la lectura.
e) Cuando el paciente maneja  ya una fijación excéntrica seguramente nos dirá que no puede ver el punto central, pero que si voltea un poco los ojos o la cabeza, entonces sí lo puede hacer. Es muy útil registrar hacia dónde gira la cabeza, pues haremos una correlación con el resto de los hallazgos exploratorios para determinar la posición de la base de un prisma para recolocación de imagen retiniana o bien para instruir en una rehabilitación con fijación excéntrica.
f) Con pacientes muy cooperadores y que entiendan bien esta prueba, podemos usarla en el momento en que colocamos un prisma, comprobando hacia dónde se desplaza el escotoma, de acuerdo a la localización de la base de la lente.
g) Si el paciente prefiere la cartilla con contraste inverso o no, nos estará indicando que tipo de contraste requerirá para su mejor desempeño en la lectura.
h) Entre los hallazgos que podemos encontrar al realizar esta prueba con la rejilla de Amsler es la localización del escotoma al lado izquierdo. Esto es de importancia para el pronóstico en el desempeño de la lectura. Un escotoma de lado derecho no limita tanto el localizar el inicio de los renglones como el escotoma de lado izquierdo, lo cual requerirá recolocación de imagen retiniana ya sea con prisma o con entrenamiento en fijación excéntrica, así como colocación del material de lectura hacia el lado derecho.

Valor pronóstico de la prueba de Amsler
Si el paciente es capaz de ver el punto de fijación y varios cuadros alrededor del mismo, se presupone que tendrá buen pronóstico para la lectura utilizando la magnificación correspondiente.
Si no es así, debido a un escotoma mayor y/o denso, el pronóstico para la lectura será reservado, requiriéndose recolocación de la imagen retiniana –ya sea con prismas o con entrenamiento en fijación excéntrica- así como magnificación mayor de la correspondiente y generalmente un programa de rehabilitación.

4) Prueba de sensibilidad al contraste

A pesar de que la agudeza visual mide adecuadamente las características ópticas del ojo, ésta es una medición básicamente de la cantidad, mas no de la calidad de la visión. La valoración de la agudeza visual nos indicará el mínimo tamaño de una figura a contraste máximo, que la persona es capaz de detectar o de reconocer. De tal manera que nos estará indicando la cantidad de la visión.
Pero el mundo y la cotidianidad de la vida no nos presenta contrastes máximos frecuentemente, generalmente son diferentes tonos que hacen poco o ningún contraste con el entorno. Pensemos en la cara de una persona blanca vestida de un color claro, con cabello rubio y con una pared de color amarillo o rosa pálido de fondo.  Hará muy poco contraste y una persona con visión baja tendrá grandes dificultades para poder localizar la figura con precisión. En cambio, si el sujeto del que hablamos se coloca frente a una pared oscura, será localizado con mayor facilidad.  
La valoración de la sensibilidad al contraste surgió con pilotos de la Nasa que hacían pruebas de detección de proyectiles a gran distancia y se encontraban diferencia de décimas de segundo en el tiempo de percepción en sujetos con agudeza visual de 20/20. Entonces se pensó que habría otro parámetro además de la medición de la cantidad de la visión que debería de ser investigado y cuantificado.  Y así surgen las primeras valoraciones de la sensibilidad al contraste con pruebas de estímulos sinusoidales.
De tal manera que podemos definir la valoración de la sensibilidad al contraste como la medición subjetiva de la  habilidad del ojo para detectar estímulos a un contraste mínimo.  Es la medición subjetiva de la habilidad del paciente para detectar la presencia de mínimas diferencias en cuestión de luminancia entre objetos o áreas en el espacio.
La prueba de la sensibilidad al contraste valora la percepción del proceso visual en la fase retina-cerebro, ya que a nivel cortical se integra un código basado en la forma y el contraste del estímulo visual, de tal manera que la sensibilidad al contraste puede valorar la calidad de la visión.
Existen diversos tipos de cartillas para realizar la prueba de sensibilidad al contraste. Podemos clasificarlas de la siguiente manera:
1) De acuerdo al tipo de optotipo  o patrón
    a) Ondas sinusoidales
    b) Optotipos de letras, números o símbolos
2.- Iluminación
     a) Externa
     b) Retroiluminación

1.a. Ondas sinusoidales. Se caracteriza por presentar una variación gradual en La intensidad de la claridad, desde un mínimo hasta un máximo. Con el fin de simplificar la explicación y favorecer de esta manera la comprensión, podemos decir que el patrón de ondas sinusoidales es como una línea ondulada en sentido vertical o inclinado hacia derecha o izquierda,  pudiendo tener dicha onda mayor o menor número de crestas y valles. 
Frecuencia espacial: Los patrones de ondas sinusoidales pueden, a su vez, estar colocados con diferente espacio de separación entre una y otra, de tal manera que tendrán mayor o menor frecuencia espacial. A mayor espacio entre una y otra onda sinusoidal, menor frecuencia; y a menor espacio, mayor frecuencia espacial.
La separación entre una barra clara y una oscura de una rejilla es un ciclo o un período de la rejilla. La recíproca del período es la frecuencia espacial. La frecuencia espacial es expresada por el número de ciclos de la rejilla que se encuentran sobre una distancia determinada.  La diferencia de luminosa de las barras claras y oscuras determina el contraste de la rejilla.  Si el contraste de una rejilla se incrementa por debajo de su visibilidad, se dice que la rejilla ha alcanzado un umbral de contraste, que es llamado sensibilidad al contraste.
La sensibilidad al contraste de las frecuencia bajas indican la posibilidad de visión de objetos grandes, en tanto que la visión de frecuencias altas sugiere la visión de objetos menores o con mayor detalle. Existe un equivalente con la agudeza visual.

Existen diversos tipos de cartillas para valorar la sensibilidad al contraste que utilizan las ondas sinusoidales, entre las cuales las más empleadas son:

1.a.1.  Prueba VCTS o Vistech (Vision Contrast Test System)

Consiste en una cartilla de 93 por 68cm en la que -utilizando técnicas avanzadas de fotografía e impresión- reproducen círculos de 3 pulgadas de diámetro, formados en filas que, en sentido vertical se denominan de arriba hacia abajo A, B, C, D, E, y en sentido horizontal del número 1 al 9 progresivamente de izquierda a derecha.  De esta manera se puede localizar el círculo por ejemplo A1, B3, etc.  Cada círculo presenta franjas con rejillas sinusoidales de diferentes frecuencias espaciales, siendo de 1.5 ciclos por grado (c/g) las de la fila A, de 3 c/g la fila B, de 6 c/g las de la C, 12 c/g y 18 c/g las de las filas D y E respectivamente.  Al tener diferente frecuencia espacial las rejillas sinusoidales aparecen como líneas de diverso grosor, siendo más gruesas las de menor frecuencia espacial.  En cada fila hay 8 valores de contraste que varían de mayor a menor, desde contrastes visibles hasta valores por debajo del umbral de detección, de ahí la numeración del 1 al 9 (que es gris) en el sentido horizontal de la cartilla.  Las rejillas están presentadas con orientación vertical o de 0°, inclinadas a la derecha o a la izquierda 15° en forma aleatoria.



Utilidad de la prueba Vistech.
Se emplea para diagnóstico temprano de patologías de medios transparentes, así como de neuropatía, glaucoma, vicios de refracción, etc.  De tal manera que en pacientes con visión baja podemos tener toda la gama de patologías y el empleo de dicha prueba difiere en cuanto a la distancia que se emplea comúnmente.

Metodología.
La cartilla se coloca a un metro de distancia y a la altura de los ojos del paciente.
Se utiliza iluminación externa, de preferencia natural, cuidando que no existan zonas de deslumbramiento, reflectancia luminosa o sombras. Se mide la iluminación con un fotómetro y debe de ser entre 40 y 70 candelas.
Se utiliza armazón y caja de pruebas con la refracción para distancia del paciente.
Preferimos hacerlo de esta forma para evitar el uso de los lentes del paciente que pueden estar rayados o sucios, o bien tener algún filtro,  lo cual interfiere con la prueba, ya que justamente estamos evaluando la calidad de la visión.
Se explora cada ojo por separado y posteriormente ambos ojos.
Se pide al paciente indique con la mano la inclinación de las líneas de cada uno de los círculos empezando por el A1 hasta A9, continuando con B1 hasta B 9 y así en cada una de las filas.  Es importante explorar todos los círculos, ya que hay patologías en las que no se perciben frecuencias medias y sí las más altas.
Se registra en la hoja de resultados el último círculo visible o umbral de contraste. 


Al introducir al Instituto de Oftalmología Conde de Valenciana la valoración de la sensibilidad al contraste, con la cartilla Vistech, elaboramos un estudio piloto en la población mexicana sana oftalmológicamente hablando, encontrando que la curva de normalidad era discretamente más baja que la reportada en poblaciones arias, lo cual debe de ser tomado en consideración al hablar de disminución de la curva en alguna patología en especial.


1.a.2. FACT  (Functional Acuity Contrast Test) La siguiente generación de pruebas de sensibilidad al contraste ha empleado rejillas de ondas sinusoidales generadas por computadora, con el fin de mejorar la calidad, entre ellas se encuentra el FACT, prueba diseñada por Arthur Ginsburg, con ventajas sobre el VCTS, pues altera el patrón de la rejilla de forma que se suavizan los bordes sobre un fondo gris, lo cual mejora la sensibilidad y calidad del examen. Examina cinco frecuencia espaciales que  son de 1.5, 3, 6, 12 y 18 ciclos por grado (cpd), y nueve niveles de contaste.  El cambio de contraste entre cada círculo es de 0.15 unidades log,.  Los rangos de contaste exceden el rangos de sensibilidad al contaste de  la población normal.  Las rejillas han sido colocadas sobre un fondo gris para eliminar las imágenes fantasma y conservar una iluminación retiniana constante. La rejillas están inclinadas a +15°,0° y a -15° con el fin de conservar la orientación de los canales visuales. El último patrón correcto reportado por el paciente para cada frecuencia es registrado en la tabla de resultados de la curva de sensibilidad al contraste.  Dicha curva es más sensible que las obtenidas por los sistemas de letras de bajo contraste. 


1.b.  Optotipos de letras, números o símbolos. 
Se han utilizado gran variedad de cartillas de este tipo, en las cuales las letras, números o símbolos no varían en el tamaño, pero sí en el contraste con el fondo.
En general son más portátiles, ligeras y económicas que las de ondas sinusoidales, aunque confieren menor sensibilidad que las basadas en patrones de ondas sinusoidales.
Podemos mencionar entre estas:
Pelli Robson, las de Mars, tipo Lea con números o con optitipos para niños o iletrados, de la casa Precision Vision, así como la pueba de Hiding Heidi para lactantes, de las que comentaremos con mayor detalle en el capítulo dedicado a valoración de la visión funcional en pacientes pediátricos.

2. Iluminación
2.a. Iluminación Externa:  Todas las cartillas mencionadas anteriormente se utilizan con iluminación ambiental externa, cuidando que no exista deslumbramiento ni zonas de sombra.

2.b. Existen en el mercado modelos de pruebas de sensibilidad al contraste tanto con patrones de ondas sinusoidales, como con letras con diversos contrastes, sobre una caja posterior con luz difusa para controlar la iluminación en cada una de las filas mediante un sensor (autoestandarización). La iluminación independiente se puede manejar por control remoto.  Se debe de tener cuidado en controlar, asimismo, la iluminación ambiental, ya que la suma de ambas iluminaciones podría alterar el valor de la prueba. Entre estos modelos se encuentra del Vector Vision CSV-1000.


Se encuentra también el CRT o Vídeo o pantallas de tubos de rayos catódicos. El patrón sinuoso de este tipo de exámenes se genera en proyectores de vídeo o en pantalla de computadora.  Se considera que este tipo de medición da la mayor confiabilidad de la medida.  Existen programas de cómputo que pueden simular la visión que el paciente presenta, tanto en calidad como en cantidad.

Utilidad en pacientes con visión baja.
Por cualquiera de los métodos empleados para estudiar la calidad de la visión del paciente, cuando nos encontramos ante una persona con una función visual reducida, podemos pensar en:
a) Necesidad de emplear mayor ampliación o magnificación en el momento de la prescripción de ayudas ópticas.
b) Incrementar los contrastes en las actividades cotidianas del paciente como es por ejemplo, el empleo de plumón negro para la escritura, uso de tiposcopios, de guías de escritura, así como el marcar los escalones para hacer contraste entre el escalón y el peralte del mismo.
c) Si la curva de sensibilidad al contraste es mejor con alguno de los ojos por separado que con ambos ojos, nos estará indicando que el ojo dominante es el que está en peores condiciones, por lo que la función visual de la persona puede mejorar si se ocluye dicho ojo.
d) Iluminación. Los pacientes con una sensibilidad al contraste pobre, con frecuencia se benefician si se aumenta la iluminación en tareas de visión cercana, como la lectura, además del empleo de las ayudas ópticas o no ópticas prescritas.
e) Otra utilidad en la valoración de la SC es el vigilar la evolución de la visión funcional y con ello, de la patología que la origina. En ocasiones nos encontramos con pacientes que manifiestan que su visión ha disminuido y al valorar la agudeza visual encontramos datos semejantes a la consulta anterior, pudiendo hacer un juicio erróneo de la veracidad de lo reportado por el paciente. En estos casos es importante valorar si lo que ha disminuido es la sensibilidad al contraste o calidad de la visión.

5)  Valoración de la visión al color
Aunque la visión al color se considera como parte de la función visual, en los pacientes con visión baja no siempre llevamos a cabo la valoración de dicho aspecto de la visión.
Consideramos que el valor de realizar pruebas de la visión al color es en dos sentidos:
a)    Con fines diagnósticos
b)    Con fines funcionales
a)    Diagnóstico: Si deseamos establecer o confirmar un diagnóstico podremos usar dos pruebas diferentes, ya sea para patología de tipo hereditario o adquirido. 
Las pruebas de Isihara o semejantes son útiles para padecimientos hereditarios, y cuando el paciente presenta una visión baja moderada;  pero si estamos ante una patología adquirida en un paciente con visión baja preferimos utilizar la prueba PV 16 tipo Farnsworth-Munsel 100.  Se utilizan menor cantidad de círculos y con una mayor zona visual.  Se muestra el piloto y se le pide vaya acomodándolos en orden se semejanza al color previo. Posteriormente se voltean los botones para poder ver la numeración marcada al reverso y así vaciar el resultado en la hoja de registro.
Es común encontrar defectos adquiridos al color “azul-amarillo” en patologías maculares, retinopatía diabética, glaucoma, catarata nuclear, retinitis pigmentosa, etc, aunque en muchas ocasiones no tienen un patrón característico.

b)    Fines funcionales: Utilizar esta prueba para valoración funcional en casos especiales, como cuando el paciente reporta dificultad o confusión de colores, podría tener utilidad. O bien en caso de consejo de tipo laboral. De cualquier manera, no podemos ofrecer alguna alternativa para revertir la dificultad para reconocer ciertos colores, más que algunas técnicas para el reconocimiento de ciertos colores, como el uso de filtros.  Pero es muy importante explicar al paciente que con dichos filtros no verá el color, sino que simplemente lo distinguirá como otra tonalidad y podrá reconocerlo. Así como dar pistas para el acomodo y marcado de la ropa de acuerdo al color.



6)  Valoración del deslumbramiento
Esta es una prueba que generalmente no practicamos en nuestro medio, pero que puede resultar de gran utilidad.  La razón es la dificultad que hemos tenido para adquirir un BAT (Brightness Acuty Test). 
La prueba se basa en la cuantificación de la agudeza visual sin y con deslumbramiento. Se hace una toma de AV basal, con la iluminación ordinaria, posteriormente se lleva a cabo un deslumbramiento moderado y vuelve a cuantificarse la visión, un deslumbramiento medio, nuevamente se cuantifica la visión y un deslumbramiento máximo y se valora si la agudeza visual ha disminuido.  Cuando existe alguna patología, catarata u otra opacidad en los medios trasparentes, generalmente hay disminución de la visión secundaria al deslumbramiento. 
Tomar este factor en consideración para las actividades cotidianas de una persona con visión baja es muy importante, ya que en el consultorio valoramos la visión con condiciones de iluminación controladas, lo cual no sucede en la vida diaria.
Al no contar con un aparato especial para hacerlo, lo hacemos deslumbrando al paciente con lámparas de mano o con la luz del oftalmoscopio, lo cual no pude ser cuantificado, pero sí valorado si hay una disminución importante de a visión.
Esto podría indicar la necesidad de la prescripción de filtros, gorras, o incluso una cirugía de catarata aunque la AV sea más o menos buena en condiciones de iluminación regular.  Debemos de tomar en cuenta la ocupación del paciente, por ejemplo, si maneja en carretera, puede ser que el deslumbramiento sea un factor de riesgo para dicha actividad.



7)  Exploración oftalmológica completa
Se hará una exploración oftalmológica completa a todo paciente con visión baja:
Exploración de movimientos oculares, biomicroscopía para valoración de segmento anterior y posterior, tonometría, valoración de retina y nervio óptico.
Considero, en base a la experiencia, que esta exploración oftalmológica de rutina es fundamental, ya que en varias ocasiones me he encontrado con pacientes con el diagnóstico de visión baja no tratable o incluso, etiquetados ¡y hasta rehabilitados! como ciegos, que presentan una catarata operable. Ahora recuerdo a una chica de 20 años con diagnóstico de neurofibromatosis a la que se había aplicado laser para el manejo de problemas retinianos. Acudió a solicitar rehabilitada como ciega, conservando una visión baja, pero suficiente para ser rehabilitada visualmente. Cuando exploré bajo la lámpara de hendidura encontré una catarata que impedía ya valorar la retina.  Se efectuó la cirugía de catarata con la doble finalidad de mejorar la visión, lo cual fue evidente, así como facilitar la exploración de la retina. Se le prescribieron algunas ayudas ópticas para facilitar la lectura.

8) Estudios especiales
 Como una ecografía, fluorangiografía, electrorretinograma, potenciales visuales evocados y especialmente una campimetría.
   8.1) Campimetría.- El estudio campimétrico es la prueba más importante para valorar la visión funcional.  Podemos tener ante nosotros a un paciente con una AV de 20/40 o incluso de 20/20, pero que refiere chocar con los objetos al caminar, lo cual seguramente nos está hablando de una disminución significativa de su campo visual.  Resulta verdaderamente difícil para estas personas y para sus familiares,  comprender y poder explicar a los demás por qué es que choca, pero puede distinguir caras, puede leer, etc. “ Por fin, ¿ves o no ves?.  ¡Estás fingiendo, te haces el ciego!” son algunos de los comentarios con los que pueden enfrentarse. 
En consultorio podemos realizar una campimetría por confrontación, comparando la visión del paciente con la nuestra, al vernos a la cara y poder detectar el momento en el que podamos ver nuestra mano que se mueve de la periferia al centro.  A groso modo podemos valorar si hay una disminución concéntrica, o de algún cuadrante en especial.
Si así fuera, solicitaremos un estudio de campo visual, el cual podrá ser computarizado, si la visión de la persona lo permite o de tipo Goldman.
Este estudio nos permite valorar la capacidad de los elementos retinianos y nerviosos para captar y transmitir la imagen. Es la representación gráfica de la integridad de dichos elementos.
La campimetría Goldman nos ha resultado de gran utilidad para los pacientes con visión baja, ya que nos es tan cansado como un campo computarizado.
Hablando de este estudio, hemos encontrado infinidad de casos en los que el esquema de tonos grises se ve totalmente negro, quizás con una pequeña isla de visión y el paciente, funcionalmente no se percibe como ciego total. Mi consejo es que demos a los estudios valor, pero que no nos dejemos llevar por ello antes de agotar toda nuestra exploración y valoración y menos aún dar un diagnóstico y pronóstico basándonos únicamente en un resultado del tipo del mencionado.
La utilidad del estudio campimétrico es múltiple, ya que nos sirve para establecer un diagnóstico, pronóstico, evolución, nos permite comprender más la visión funcional de la persona, así como saber qué tipo de ampliación debemos ofrecerle en la prescripción de ayudas ópticas y detectar sus necesidades funcionales, tales como la necesidad de rehabilitación con el uso de bastón para su desplazamiento.

Ya hablaremos con mayor detalle en el sitio adecuado, pero por ahora, baste con decir que a menor campo visual, deberemos de prescribir menor ampliación o magnificación.  Asimismo nos es de gran utilidad este estudio para emplear prismas para recolocación de la imagen retiniana, lo cual también será detallado más adelante.











        8.2) Con respecto a los demás estudios especiales, los manejamos exactamente igual que en la oftalmología general. La única salvedad que me gustaría hacer es que en el caso de los potenciales visuales debemos siempre valorar al paciente, especialmente si es un bebé, ya que he tenido la experiencia que el resultado de dicha prueba muestra que no hay respuesta visual y en la clínica vemos cómo el bebé sigue con la mirada los objetos o la luz, con lo cual iniciamos una terapia de estimulación visual. 


Estudio de refracción

Las personas con visión baja generalmente han tenido una gran cantidad de lentes prescritos. Aunque podemos encontrar lo contrario, que debido a la patología complicada nunca se han recetado unos lentes, ni aún para la corrección de la presbicia correspondiente. De tal suerte que debemos de incluir en nuestro interrogatorio la historia de las prescripciones ópticas.
1.- Interrogatorio
Acostumbro preguntar si usa lentes para lejos y para cerca, cuántos cambios ha tenido, cuándo fue el último cambio de lentes, por quién fueron prescritos, si le son útiles.
Hemos encontrado una gran variedad de respuestas, como habrá de suponerse, desde el paciente que saca de su bolsa una colección de lentes, muchos de los cuales ni siquiera son propios, sino que se los han regalado; hasta aquellos a los que nunca se han recetado. Pero con esto uno, como clínico,  puede darse cuenta del grado de atención que se ha dado al problema, así como la aceptación del estado visual por parte del paciente. Es común que acudan a consulta refiriendo que en la óptica o el médico tratante les han dicho que “ya no se puede recetar un lente más potente” que el que usan, incidiendo en la esperanza y el ánimo de la persona.
En lo personal mido en el lensómetro la graduación de los lentes que usa el paciente hasta después de haber realizado el estudio de refracción, con el fin de comparar mis hallazgos con lo que el paciente usa o no, ya que muchas veces simplemente se le han recetado y él siente que no le son útiles.  La sorpresa es que en muchas ocasiones los lentes que trae el paciente son totalmente diferentes de lo encontrado en el estudio.  Sí, tomo muy en cuenta si usa lente multifocal o bifocal y cómo refiere sentirse con ellos.

Así como en la valoración de la agudeza visual no utilizamos el foroptero, en el estudio de refracción preferimos hacerlo con caja de pruebas, para permitir a la persona que mueva la cabeza con mayor libertad, especialmente en el estudio subjetivo. 

2.- Estudio objetivo.  Llevar a cabo un adecuado estudio de esquiascopía en pacientes con visión baja es algo que no es a menudo fácil.  Pensemos que estamos ante personas que presentan patologías varias o la suma de ellas. Por ejemplo, un paciente con una córnea edematosa, con falta de trasparencia, además de una catarata incipiente; o bien un niño con nistagmus y fotofobia. 
Sin embargo, en la práctica clínica hemos encontrado con relativa frecuencia –y con gran asombro y pesar- pacientes a los que no se había realizado un estudio de refracción y que con una adecuada prescripción mostraron una gran mejoría. Dicho estudio no se había realizado por haber supuesto que no habría mejoría o quizás por la dificultad de llevarlo a cabo.  Recuerdo haber visto niños a los que se había hecho una cirugía de catarata congénita, sin colocación de lente intraocular y que no se habían prescrito lentes correctoras ya fueran de contacto o aéreas. Desgraciadamente en estos casos la ambliopía ya había hecho su aparición, no permitiendo una mayor mejoría en la visión obtenida.
El estudio de refracción lo hacemos de la manera tradicional, a 50 cm de distancia, si es posible, pero si la dificultad para la visualización de las sombras es mucha, entonces disminuimos la distancia a lo necesario, restando posteriormente el equivalente dióptrico. Esto es que si al hacer el estudio a 50 cm restamos 2 dioptrías, al hacerlo a 25 cm disminuiremos 4, y al hacerlo a 10 cm,  serán 10 dioptrías las que restaremos, pues estamos usando la fórmula l/f.
 Para obviar tiempo, el estudio de esquiascopía puedo hacerlo a través del foróptero, si la patología del paciente lo permite,  pero nunca el subjetivo. En los niños, especialmente los pequeños, el estudio objetivo lo hacemos con lentes sueltos de la caja de pruebas, colocándolo por delante del ojito a explorar y permitiendo el movimiento de cabeza del niño, tratando de no tocarlo para evitar que llore.  Lo hacemos como un juego y generalmente podemos lograrlo.

3.- Estudio subjetivo. Se coloca en el armazón de pruebas la refracción encontrada en el estudio objetivo. Recomiendo poner atención en la limpieza de las lentes de la caja de pruebas y en el orden de las mismas. Colocamos la lente esférica en el arillo posterior, cuidando que no exista inclinación de la misma y en el anterior la lente cilíndrica, si es el caso, al eje encontrado mediante la esquiscopía. Se coloca una lente oclusora en el OI y se inicia el estudio subjetivo en el OD.  Aconsejo poner mucha atención en los pacientes monoculares y no confundir cuál es el ojo funcionante en el momento de colocar el oclusor, pues se puede desencadenar una crisis de angustia en la persona.
Se coloca la cartilla de visión lejana que hayamos utilizado a la distancia máxima que el paciente puedo verla y se explora desde el optotipo de mayor tamaño, con el fin de estimular el esfuerzo del paciente para ver cada vez figuras de menor tamaño.  Se le permite y alienta para que gire la cabeza o los ojos de la manera en que pueda ver mejor. Una vez que ha llegado al optotipo de menor tamaño visible, se hacen cambios de las esferas, pudiendo modificarse con cambios de 0.50 D. Las variaciones de 0.25 D son poco perceptibles para una persona con visión baja. Le preguntamos al paciente qué lente prefiere, con cuál puede ver un poco más negra o más nítida la figura, si con el lente número uno o con el número dos, de acuerdo al orden de presentación. O bien, se le pregunta si mejora o empeora con cada uno de los cambios de lentes.  Hay pacientes que tienen gran claridad en sus respuestas y pueden cooperar muy bien con este estudio, en cambio a otros se les dificulta decidir, con ellos tomamos como referencia el estudio objetivo que hemos realizado. 

Una vez seleccionado el poder de la esfera empezamos a hacer lo mismo con el poder cilíndrico, haciendo los cambios con poderes de una dioptría. Esto es una conducta en general, pero recordemos que hay personas muy sensibles a los cambios. Tengo un paciente –un ingeniero inteligentísimo- con una historia de miopía elevada, desprendimiento antiguo de retina del OD, con el que no hay percepción de luz; desprendimiento de retina tratado en el OI, pseudofaquia, con visión corregida de 10/200 que es capaz de detectar los cambios de 0.25 de dioptría tanto de esfera como de cilindro y cambios de 15° en el eje.  Con personas de esta naturaleza hacemos el estudio subjetivo más minucioso, por supuesto.  Posteriormente, con el uso de cilindro cruzado hacemos la afinación del eje del cilindro. Otro modo en que me gusta hacerlo  y en pacientes cooperadores, es colocando los dedos índice y pulgar del propio paciente sobre el tornillo del armazón de prueba que hace girar el eje del cilindro y le pido que lo giren hacia delante y hacia atrás hasta que obtenga la nitidez que más le agrade.  Se registra la visión obtenida con cada ojo por separado y con ambos ojos. A continuación le pido que camine un poco y me diga cómo se siente, en función de lo cual se hace algún ajuste, como disminuir un poco el poder tanto esférico como cilíndrico, especialmente cuando existe una anisometropía.
También en este examen subjetivo pruebo prismas cuando los uso para recolocación de imagen retiniana.  Se hablará con mayor detalle más adelante.
Una vez obtenida la prescripción a distancia, procedemos a calcular la adición necesaria para la prescripción de la visión cercana.